¿Sabías que Puig i Cadafalch tuvo una gran personalidad política? No solo por su conocido catalanismo, sino también a escala local. El conocido arquitecto modernista fue una figura activa en la política de su tiempo, te descubrimos por qué y cómo.

Puig i Cadafalch, ya desde joven, se mostró contrario a las normas de diseño unificador del Eixample de Barcelona y lo mostró de muchas formas distintas :

  • Una de ellas, y quizás la más vistosa, fue la construcción de algunos de sus llamativos edificios, que destacan con la uniformidad de su alrededor. Un ejemplo de ello, podría ser perfectamente la monumental Casa de les Punxes.
  • Otra forma, y no menos importante en la época, fueron sus artículos sobre 1900 en el prolífico periódico catalán La Veu de Catalunya, donde expresaba su descontento con las medidas aprobadas por el gobierno local.

Debido a este descontento y a otras motivaciones personales, el joven Puig i Cadafalch decidió pasar a formar parte activa de la política de su alrededor. En 1901, llegaría a ser regidor en el Ayuntamiento de Barcelona, coincidiendo esto con sus publicaciones en La Veu de Catalunya y con la construcción de su gran obra: la Casa de les Punxes .

Puig i Cadafalch no solo se contentó con participar en política municipal, sino que fue más allá. En 1907 empezó su actividad como parlamentario en Madrid de Solidaritat Catalana, un movimiento unitario formado por grupos y partidos de Cataluña que existió entre 1906 y 1909.

Aun y este pequeño inciso, no fue hasta 1913 que la vida política de Puig i Cadafalch tomó un rumbo más amplio y trascendental. En ese año, se convirtió en representante de la formación catalanista Lliga Regionalista y en firme defensor de la Mancomunitat de Cataluña, aún en formación. La Mancomunitat fue una institución catalana que existió entre 1914 y 1925 a la que las cuatro diputaciones catalanas cedieron sus competencias. Entre otros logros, este organismo consiguió elaborar el conocido Proyecto De Estatuto De Autonomía De Cataluña (1919). En 1917, Puig i Cadafalch se convirtió en miembro del Consell Permanent de la Diputació. Ese mismo año, tras la muerte de Prat de la Riba, se convirtió en presidente del Consell de la Mancomunitat hasta 1924. La división y el desgaste de los partidos catalanistas en conflicto con los intereses del gobierno español, así como la disolución de la Mancomunitat por Primo de Rivera en 1925, marcaron el declive de la actividad política del gran arquitecto modernista. Este, aunque conservó su militancia en la Lliga Regionalista, participó de una forma más reducida y discreta.

Puig i Cadafalch, en resumen, se dio cuenta de que solo con su labor como arquitecto e historiador, no tendría suficiente para transformar su alrededor y por ello tomó parte activa en la política de su tiempo, transgrediendo no solo su faceta de arquitecto e historiador, sino complementando éstas con sus aspiraciones políticas.

Fuente: Alcolea i Gil, Santiago y Manent, Ramon. Puig i Cadafalch. Barcelona: Lunwerg Editores, 2006. Impreso.


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